Carolina Marín gana el oro mundial.

CAROLINA MARIN

“Lo que hago no es mío, es de todos. Las victorias no me pertenecen, son de todo el bádminton español”, reitera Carolina Marín cada vez que su juego colorista vence en las pistas,siempre agradecida al trabajo de su entrenador (Fernando Rivas) y su cuerpo técnico, entre el que se encuentra nuestro paisano Rafa Vázquez. Carolina es un talento asombroso. Y lo ha demostrado convirtiéndose en la primera española campeona del mundo en este deporte, tras ganar en la final a la china Li Xuerui (21-17, 17-21 y 18-21).

Caro’ bajó al polideportivo con una amiga y diez años después es campeona del mundo. La explicación es sencilla pero el camino ha sido mucho más complejo. Carolina Marín, la adolescente que descubrió el bádminton en Huelva, ha recorrido el mundo con la raqueta del mango alargado durante una década en la que ha irrumpido en un deporte arraigado en Asia desde el desierto español con la ambición como motor, el talento de su zurda como herramienta y la capacidad de análisis como estrategia.

Carolina Marín. Una joven onubense de 21 años que ha derribado la Muralla China con asombro y fastuosidad. China es la gran referencia del bádminton y cuenta con 100 millones de licencias,un país en que a NA LI,número dos mundial del tenis, la desviaron a ese deporte porque no era lo bastante buena para el bádminton. En España hasta 1985 no hubo federación propia y con el éxito de Carolina Marín esperan llegar a las 7.000 licencias federativas y 250 clubes deportivos.

Lo advirtió: iría a por la china, a la que nunca había ganado, con la que había perdido en sus tres encuentros precedentes, la que la apartó en la primera fase de los Juegos de Londres 2012. Y Carolina Marín no defraudó a los  seguidores que se ha ganado con su muñeca grácil y agresiva en este torneo mundial del que sale campeona. Una española conquista un deporte dominado por Asia.

Los genios no notan la presión y al competir entran en estado de gracia y olvidan la vigencia histórica de sus acciones. 15 años habían pasado sin una participante europea en una final del Mundial de bádminton y sólo dos mujeres del viejo continente habían logrado el título mundial en la historia (las danesas Koppen y Camilla Martín en 1977 y 1997). A Carolina Marín, campeona europea en abril, que hace sólo 10 meses era la vigesimoprimera de la lista mundial, le fue difícil ignorar la tensión dos minutos. La andaluza salió nerviosa en la final ante la china Li Xuerui y le costó un 5-0, después su entrenador Fernando Rivas le recomendó buscar la red y meter presencia con el cuerpo para abrir campo. Desde entonces, miró a los ojos a la campeona olímpica y número uno mundial. Nadie le había hecho más de 17 puntos a la espectacular china. El primer set la onubense lo perdió 21-17, el segundo y el tercero los venció 17-21 y 18-21 con el apoyo del público danés. Carolina participa en la liga danesa porque no tiene rivales en España.

 

En Copenhague, sede de su último éxito, experimentó durante una semana el respeto y el vértigo de la élite. Por fin entre las primeras cabezas de serie, conoció la presión de ser favorita y la primera europea del ranking entre un ejército de asiáticas. La zurda de Marín, capaz de combinar el martillo y el toque sedoso desde el ‘smash’ es temida entre sus rivales por su naturalidad y por su determinación para emplear todos los elementos a su alcance para ganar.

Una década después de que Carolina Marín bajara al polideportivo a jugar con una amiga y de que decidiera dedicarse más a fondo en el club IES La Orden, la evolución ha sido inesperada. Cuando regrese a Huelva se cruzará con su amiga y de nuevo volverán a bromear con aquel día que empezó una historia con un éxito inesperado. Ahora tendrá otro final que contar: ‘Caro’ es campeona del mundo y ha fijado su estrella en el firmamento del bádminton.